Ahora estoy en la tesitura de decidir entre hacer lo que mis padres (siempre humildes, siempre buenos) me han enseñado o comportarme como un miserable mentiroso.
La primera opción es la moralmente adecuada, porque defiendo la verdad sin trampa ni cartón, pero sólo tengo mi palabra para hacerlo, y eso no es suficiente para la ciega justicia. La segunda opción va en contra de la ética, porque defiendo una verdad con una mentira, pero eso a la ciega justicia no le importa y ni mi delicado estado socio-económico ni mi reputación se resentirán, aunque yo no pueda perdonarme traicionar mis principios.
¿Honestidad y pérdida, o falsedad y éxito?
Yo apuesto por la verdad honestamente defendida con mi palabra. ¿La Sra. Justicia sabrá verla?
Os mantendré informados sobre la utilidad de la honestidad en esta puta sociedad.


























1 comentarios:
todo es mentira, todo es mentira, ...menos vos
Publicar un comentario en la entrada