Con el agua al cuello.
Pasan a la altura de mis ojos las quillas de los más hermosos yates jamás construidos. No es que me llegue al cuello, es que el agua que navegan unos pocos a mi ya me entra por la boca. Escribo esto hoy para que os vayáis haciendo a la idea de que posiblemente en menos de un mes ya me llegue a la coronilla, o sea, que estaré ahogado y ya no sabréis nada más de mi. Pero no seamos alarmistas, no os preocupéis demasiado, todo tiene solución. Además los del yate no pueden dejar que se ahogue el que les da de comer, les basta con apretar lo suficiente como para que no piense demasiado, pero sin ahogar. El caso es que ocurren cosas a las que de dárseles en los medios la importancia que tienen... se iba a liar de de Dios es Cristo. Pero como los medios son de los del yate y nos tienen demasiado ocupados viendo telebasura y haciendo cuentas para llegar a fin de mes no nos enteramos de la misa la media. Ocurren cosas como que los grandes bancos mundiales no dejan de "inyectar" dinerit...