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Mostrando las entradas etiquetadas como moral

Manda güevos.

Hace un par de días leí una noticia que vuelve a ponerme un tanto nervioso. Y en esta ocasión no es por el contenido de la noticia, sino por el tratamiento que se le da. En un principio pienso que es cosa del diario en el que la leo, o del periodista o del redactor que la firma, cuyo nombre por cierto no aparece. El caso es que cuando me decido a escribir sobre el asunto veo que la fuente es Europa Press, y que aquel diario en el que en un principio la leí sólo reproduce, textualmente, los primeros párrafos de la información, excluyendo el resto que interpreto que considera de menor importancia. Esto mismo ocurre en al menos otros cuatro medios locales, cosa que me cabrea mucho más y que no me incita a pensar precisamente bien de la profesión de periodista. Pero vayamos por partes. La noticia en cuestión, que reproduzco aquí en su totalidad y que os recuerdo que no se publica entera en ninguno de los diarios (de ningún color) en los que la he leído, es la que sigue: Sevilla.- Tr...

Ciega, pero justicia. Confianza, pero no ciega.

¿Justicia? Ciega, pero justicia. A medias, pero justicia. Lenta como siempre, pero justicia. Fui por el camino de los honestos... Y no perdí. Hoy puedo decir que de nuevo he recuperado mi escasa confianza en nuestro sistema judicial. No es perfecto, es difícil que ningún sistema lo sea, pero hoy sigo confiando en él. Los miserables, por esta vez, no se han llevado el gato al agua. Ninguna prueba irrefutable, ningún testigo, pocas esperanzas, y sobre todo la determinación de no permitir que un cromagnon se saliese con la suya. Con esto bastó para que, si no se impusiera la verdad, al menos sí la duda razonable. A pesar de que los procesos de razonamiento debían ser algo distintos en los tiempos de las cavernas la justicia es tan ciega para el cromagnon como para el resto de los homo sapiens, y a los dos se les respeta la presunción de inocencia. No necesité testigos falsos ni mentiras perfectamente hiladas. No estoy satisfecho porque he perdido mucho dinero, pero mi conciencia ...

¿Justicia?

Me siento absolutamente engañado. Desde que soy pequeño me están comiendo el coco con eso de que hay que ser bueno, no decir mentiras, respetar a los demás... Y si en alguna ocasión hago lo contrario ya me cuesta dormir bien. Pero resulta que cada día tengo más pruebas de que los que se llevan el gato al agua son los cabrones, los mentirosos, los que no respetan otra cosa que no sea su propio bolsillo, los indecentes en definitiva. Ahora estoy en la tesitura de decidir entre hacer lo que mis padres (siempre humildes, siempre buenos) me han enseñado o comportarme como un miserable mentiroso. La primera opción es la moralmente adecuada, porque defiendo la verdad sin trampa ni cartón, pero sólo tengo mi palabra para hacerlo, y eso no es suficiente para la ciega justicia. La segunda opción va en contra de la ética, porque defiendo una verdad con una mentira, pero eso a la ciega justicia no le importa y ni mi delicado estado socio-económico ni mi reputación se resentirán, aunque yo no pueda...