jueves, 27 de septiembre de 2007

Dr. García.

El Dr. García pasa horas y horas meditando entre cigarro y cigarro mientras mira a ninguna parte sentado junto al quicio de la puerta. Siempre tiene una sonrisa que regalar. Es un hombre de pocas palabras, pero de sabias palabras. No hace mucho me preguntaba con socarrona sonrisa y cierto tono guasón: "Dr. Michael, ¿no tendría usted un remedio casero para que mañana fuera seis de enero?". El Dr. Michael sólo encontró una respuesta: Otra sonrisa, esta vez de complicidad.

martes, 25 de septiembre de 2007

Mira al lado.

No consigo comprender cómo se puede viajar al lado de una ventanilla sin mirar por ella. Hay libros fascinantes, fantásticos artilugios electrónicos, increíbles realidades virtuales, mil escusas para abstraerse... Pero todos ellos seguirán estando ahí al final del trayecto. Lo que nunca más veremos será el mismo paisaje que dejamos atrás, ni siquiera en el viaje de vuelta.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Requiem F601Z.

Una mañana de trabajo como otra cualquiera si no llega a ser por la lluvia que adorna hoy a Sevilla. Casi una hora de autobús callejeando entre lentos semáforos, agradecidos arriates, desprotegidos transeúntes a la carrera, paraguas abiertos, atascos de septiembre, cristales mojados y vaho en el alma.

Le apetecía mirar por la ventana y decidió que iba a salir del bolso. Y miró por la ventana y una extraña sensación de alegría le hizo cantar todo su repertorio de histéricos beeps. Impaciente sacó su pequeño objetivo y en una electrónica erección comenzó la cacería de salpicados colores saturados, de asfaltos encharcados, cristales llorones, borrosos desplazamientos, limpiaparabrisas inquietos, viajeros dormidos, oscuridades incomprendidas, chicas con el pelo empapado, cielos grises, desiertos carriles bici...

Y nos invade la certeza de que por fin la luz quiere jugar con Sevilla a que ya es otoño. Ella siente el cosquilleo en sus sensores al soñar con cada nuevo matiz de contrastes, sombras, brillos, tonos... Lo echaba de menos. Tanto sol llegaba a cegar. Pero ya está aquí la luz difusa, suave, tenue con la que tan a gusto se encuentra. Es hora de jugar. Borremos intentos fallidos y dejemos sitio al simulacro otoñal.

Pasamos a modo de reproducción, pulsamos "Delete Frame" en el minúsculo joystick y vamos repitiendo la operación con todo lo que no nos justa mientras vemos girar el reloj de arena virtual. Pero... ¿qué pasa? ¿No quieres borrar esta? ¿Por qué no gira el reloj? Reacciona, ya no puedo darle a más botones. Otra vez te has bloqueado, no podía ser buena tanta emoción. No te preocupes; te abro el compartimento de la batería y la tarjeta y te reinicio. La edad no perdona.

Abro. La pantalla pasa a negro. Sacamos y volvemos a meter la alimentación y la memoria... ¿Nada? Vamos a ver con la batería nueva. No. ¿Qué te ocurre? Vuelve. No puedes irte hoy. Esta no puede ser la última. El carril bici está desierto...

sábado, 8 de septiembre de 2007

Con el agua al cuello.

Pasan a la altura de mis ojos las quillas de los más hermosos yates jamás construidos. No es que me llegue al cuello, es que el agua que navegan unos pocos a mi ya me entra por la boca. Escribo esto hoy para que os vayáis haciendo a la idea de que posiblemente en menos de un mes ya me llegue a la coronilla, o sea, que estaré ahogado y ya no sabréis nada más de mi.

Pero no seamos alarmistas, no os preocupéis demasiado, todo tiene solución. Además los del yate no pueden dejar que se ahogue el que les da de comer, les basta con apretar lo suficiente como para que no piense demasiado, pero sin ahogar. El caso es que ocurren cosas a las que de dárseles en los medios la importancia que tienen... se iba a liar de de Dios es Cristo. Pero como los medios son de los del yate y nos tienen demasiado ocupados viendo telebasura y haciendo cuentas para llegar a fin de mes no nos enteramos de la misa la media. Ocurren cosas como que los grandes bancos mundiales no dejan de "inyectar" dinerito (lo de dinerito es un decir teniendo en cuenta los cientos de miles de millones de euros de los últimos días; menuda jeringa) para que haya liquidez en los mercados, que supongo yo que no tendrá nada que ver con la liquidez del agua de mi cuello.

Hay unos señores que dan hipotecas a diestro y siniestro por muy altos que sean los precios de la vivienda, por tanto podemos seguir subiendo los precios. No hace mucho que los tipos como el Euribor (que, aunque he estado tentado de no hacerlo, si os fijáis también he puesto con mayúsculas, como Dios) estaban por los suelos, de modo que los bancos se hartaron de pescar a miles de incautos analfabetos en eso de las finanzas. Y señores... ahora viene lo bueno: Los bancos prestan tanto que tienen que pedir prestado, de modo que rebote y a tomar por culo la tranquilidad. Además, para eso están los grandes bancos mundiales (la reserva federal, el banco central europeo...) que si nosotros dejamos de pagar ellos ya se encargan de sacarles las castañas del fuego a las pequeñas entidades de usureros que nos chupan la sangre directamente. No se les ocurriría ni por asomo dejarse de entelequias y simplemente reducir sus beneficios, cosa que al precio del combustible es perfectamente lógico; no van a llevar el yate a remo, ¿verdad? Pues lo de siempre; nosotros sin brazos suficientes para trabajar, pagar y nadar al mismo tiempo, y ellos poniendo grifería de oro en el baño de popa. El caso es que a golpe de inyección los bancos, para no perder futuros hipotecados clientes, se endeudan también hasta las cejas y a no bajos intereses con otros bancos, ¿y quién paga el pato? Pues los que tenemos que seguir pidiendo dinero prestado sin poder prestar nada a nadie porque no lo tenemos, los últimos monos. Porque por si no lo sabéis el Euribor no es otra cosa que el porcentaje que paga como tasa un banco cuando otro le deja dinero. Y eso es lo que estamos pagando nosotros; los intereses de los prestamos que tienen unos bancos con otros, más las ganancias (Euribor +1, + 0'33...). Qué gran invento la usura, ¿no es cierto? Sobre todo para los del yate, claro.

Yo no entiendo mucho de esto, pero me suena a que va camino del corralito mundial, o por lo menos español. En fin, que me dejo invitar a lo que queráis, y ya sabéis que si en breve desaparezco es porque he tenido que vender el ordenador, entre otras cosas, para seguir pagando la hipoteca.

A no ser que... ¿Y si dejo de pagar la hipoteca? Total, si tengo una maceta y no puedo regarla porque el dinero del agua lo tengo que gastar en pagar la maceta... se me muere la planta. ¿Vendo la maceta a especulativo precio de mercado y alquilo otra? Pero si alquilar una maceta cuesta lo mismo que comprarla estamos en las mismas. Vendo la maceta y la planto en el campo, o en otra maceta habitada, o en otra desahitada y en plan ocupa y además tengo dinero para abono. No sé; eso de convertir a mi planta en una outsider, o lo que es peor, en una fuera de la ley, no me convence del todo. Joder; pobre planta. ¿Y si me hago una reducción de estómago con los últimos ahorros que me quedan y algo que le pida prestado de nuevo al banco? Sería una inversión a muy largo plazo, pero igual funciona.

viernes, 7 de septiembre de 2007

A quemapiel.

"Te quiero" a bocajarro. Rodeado de brazos y piernas, rodeado de ti, rodeado de besos, jadeos, sudor, caricias, saliva, mordiscos, deseo, contorsiones, ansiedad... Y disparas un "Te quiero" a bocajarro, "Te quiero" a quemapiel, "Te quiero" sin previo aviso, "Te quiero" veinte veces, "Te quiero" en voz alta y en voz baja, "Te quiero" a media luz, "Te quiero" debajo de ti, "Te quiero" a secas y a húmedas, "Te quiero" con el pelo suelto, "Te quiero" los fines de semana, "Te quiero" ahora, "Te quiero" sin nada, "Te quiero" como por casualidad, "Te quiero" como soy, "Te quiero" mientras me soportes, "Te quiero" media hora, "Te quiero" si no me miras, "Te quiero" aunque me hagas llorar, "Te quiero" no sabes por qué, "Te quiero" con fondo naranja, "Te quiero" deprisa, "Te quiero" en mi casa, "Te quiero" en la siesta, "Te quiero" en mi oreja, "Te quiero" y te quedas como si nada.

Y yo te sigo queriendo cuando me dejas dejar de dejarme que me quieras.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Delirium Morpheus.

La luz atraviesa inmisericorde la botella de agua helada para dar de lleno en mi cara. El polvo lo cubre casi todo. Los párpados pesan toneladas. Las sábanas esperan. Los relojes se sienten abandonados. Los delirios se desperezan. Las pesadillas se resignan. La computadora se excita. El día no existe. La noche ya no es joven. La chica del 27 se desvanece. La juventud insultante se descarta. La compañía se extraña. El germen crece. El fruto madura. El deseo se apaga. La desilusión avanza. La expectativa engorda. Las rodillas crujen. El cuello tira. Las ventanas se cierran. Las neuronas cortocircuitan. Los teléfonos duermen. Las dudas asaltan. La sed persiste. Los recuerdos molestan. Las obligaciones insisten. La búsqueda cansa. Las palabras chirrían. La imposición funciona. Agobio inunda. Enamorarse se prohíbe. Sonreír se encarece. El viaje empieza. La realidad se acaba. El peso vuela. Creer perece. Imaginar nace. Poder se rinde. Querer abdica. Oscuridad invade. Hipnos triunfa. Muerte resucita. Soñar se adueña.