Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como grietas

Aviso.

Las espinas que me hieren crecen y me atraviesan desde un vacío en lo más hondo, de dentro a afuera, y asoman rasgando mi envoltura para mayor dolor de quien quiera que se atreva a acercarse demasiado.

Nauseas.

Que asco de amor. Nauseas me da. He tragado tanto amor que voy a vomitarlo. Apartaos, no os salpique, que el amor a medio digerir deja manchas difíciles de quitar.

Ecos.

Ecos de un grito casi olvidado que sigue rebotando en las paredes de una habitación cerrada. Ecos que, tras el descuido que resquebraja los muros, escapan expandiéndose por la casa. Ecos que con cada golpe se debilitan gimiendo contra la muerte cierta que les espera en el vacío intermedio. Ecos que hacen vibrar el cristal de las ventanas mal cerradas. Ecos de fantasías conformistas, de complacientes ilusiones , de alegrías infinitesimales, de orgullos pisoteados , de locuras adolescentes , de esperanzados perdones, de consentidas insensateces, de maletas de plástico negro , de estúpidos remordimientos , de tatuajes en las entrañas , de falsas convicciones, de devastadoras derrotas, de efímeras reconquistas, de batallas ganadas, de guerras perdidas... Ecos que al fin y al cabo no son más que ecos, ecos, ecos ...

Pinté mi cielo de blanco...

En tres días pinté mi cielo de blanco, y al tercero resucité. Ya no me quedan grietas importantes. Tres días de trabajo, aislado del mundo, en una especie de limbo a dos metros y medio de altura. Duele cada parte del cuerpo. Pintar tu cielo particular no es ninguna tontería... duele. Ahora es de un blanco fresco, radiante, limpio, casi perfecto. ¿Durará? ¿Se caerá algún trozo? ¿Cambiará pronto de color? ¿Reaparecerán las grietas? Estoy deseando tumbarme a mirarlo, o a dormir bajo él. Necesito cerrar los ojos.