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Mostrando las entradas etiquetadas como violencia de género

Manda güevos.

Hace un par de días leí una noticia que vuelve a ponerme un tanto nervioso. Y en esta ocasión no es por el contenido de la noticia, sino por el tratamiento que se le da. En un principio pienso que es cosa del diario en el que la leo, o del periodista o del redactor que la firma, cuyo nombre por cierto no aparece. El caso es que cuando me decido a escribir sobre el asunto veo que la fuente es Europa Press, y que aquel diario en el que en un principio la leí sólo reproduce, textualmente, los primeros párrafos de la información, excluyendo el resto que interpreto que considera de menor importancia. Esto mismo ocurre en al menos otros cuatro medios locales, cosa que me cabrea mucho más y que no me incita a pensar precisamente bien de la profesión de periodista. Pero vayamos por partes. La noticia en cuestión, que reproduzco aquí en su totalidad y que os recuerdo que no se publica entera en ninguno de los diarios (de ningún color) en los que la he leído, es la que sigue: Sevilla.- Tr...

No somos iguales.

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Queda confirmado. Las mujeres no son iguales que los hombres. El Tribunal Constitucional ha mandado hoy a tomar por culo el artículo 14 de la Constitución Española avalando un mayor castigo penal para los hombres que para las mujeres por un mismo hecho y, por tanto, ya no todos los españoles somos iguales ante la ley; a los hombres se nos discrimina abiertamente por razón de sexo. ¿Igualdad? Felicidades a los valientes. ¿A quién van a creer?

¿Igualdad?

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Voy a empezar por recordaros hoy un par de artículos de la Constitución Española de 1978: Artículo 9.2. Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social. Artículo 14. Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Está claro, ¿no? Pues ocurre que esta mañana me levanto y leo una noticia sobre un tema que me inquieta y que, para mí, es consecuencia de un desliz tanto de nuestro actual gobierno como, en algún caso, del anterior del PP. Al parecer, según publica hoy El País, el Tribunal Constitucional avalará el mayor castigo penal a los hombre...

Felicidades a los valientes.

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Parece que vamos perdiendo la vergüenza. Los hombres se animan a denunciar. Según una noticia publicada hoy en el diario 20 minutos " crecen cuatro veces más las denuncias por maltrato de ellos que las de ellas ". Y es evidente que las mujeres no maltratan cuatro veces más que hace un año, ni que hace veinte, sino que por suerte los hombres son más valientes y menos machistas que hace un año y que hace veinte. Lo digo porque un machista nunca reconocería que su mujer le maltrata. Los hombres tienen que aprender que el hecho de que su compañera sea una maltratadora no les hace a ellos menos hombres, sino a ellas peores personas y peores mujeres. Qué cutre queda un hombre al que pega una mujer, qué cutre queda un hombre al que una mujer machaca continuamente, ¿no? A ver quién es el guapo que se atreve a abrir la boca. Porque además ésa es otra; si no denunciamos el maltrato físico, del psicológico ya ni hablar. De todas formas m e siguen pareciendo pocos los hombres que ...

¿A quién van a creer?

Las ocho de la mañana; el despertador se ha empeñado en dejarlo bien claro. Se levanta dejando otro cuerpo y otra alma que rezan entre las sábanas porque este no sea un día más. Desde la cama se oyen sus pasos hasta el cuarto de baño: Una limpieza física y un despertar de los sentidos. Siempre sale con el pelo y la cara mojados. En unos minutos el aroma del café ya invade la casa. No se preocupa en exceso de no hacer demasiado ruido. El café cae en el vaso y viaja hasta el despacho donde las teclas del portátil comienzan a murmurar ya desde temprano. Ese ordenador de ha convertido en un arma que dispara textos y canciones más hirientes que cualquier bala. Y desde la cama el desasosiego se derrama por el dormitorio y lo desborda entre las sombras del amanecer. Un desasosiego iluminado por la ventana que se abre para ver dónde está la ropa y no se cierra, ¿recordará que hay otra persona en la cama? Pasos ahora hasta la puerta de la calle, portazo y más desasosiego. Habrá ido por el pan. ...